viernes, 19 de octubre de 2012

El niño que todos llevamos dentro.

Estaba totalmente desorientado. ¿Cómo podía conseguir situarse entre tanta oscuridad? Este casi claustrofóbico laberinto era cada vez más duro de sobrellevar. Solo tenía la escalofriante sensación de que de un momento a otro las paredes iban a arrojarse encima de él. No quería admitir en ningún momento que estaba perdido, porqué sabía que desde el momento en que esa palabra saliera de su boca, se convertiría en realidad. Sin embargo, no podía escapar de su cerebro, el cual la repetía una y otra vez.

Aquellas paredes reprentaban la oscuridad, mejor dicho, todos sus miedos, llantos ahogados, frustaciones, "el ser de una forma solamente para agradar a alguien"... representaban todo aquello que, como personas, muchas veces guardamos en nuestro interior y no revelamos a nadie, pero nos apreta.

¿Quieres saber como consiguió escapar de ese complicado laberinto?
La luz de su interior, la que contenía en su pecho, la que se moría de ganas de salir, se abrió paso entre tanta oscuridad y le guió. Esa luz es la ilusión que le hizo despertar. Es la ilusión que se crió con él desde que era un niño, y es la razón por la que lucha para cumplir su sueño. Desde entonces ya no estaba perdido. Ahora el laberinto era solo pura ceniza.

Todos tenemos dentro una ilusión y para cada uno de nosotros es diferente. La ilusión puede ser la familia, el amor, los amigos, la música, el deporte, el trabajo... todo aquello que te hace sentir esa mágia especial. Y, ¿sabes por qué rezo? Para que nunca, nunca, nunca pierdas esa mágia que se encuentra dentro de ti y te hace tan especial. Rezo para que nunca se apague.

3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Un saludo muy grande desde Tenerife (Canarias) y muchas gracias por pasarte 5 minutos!

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  2. Increíble, King. Alucinante. Sin palabras.

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